En las últimas décadas, las agencias de promoción de inversiones (API) a nivel mundial han considerado la promoción de clústeres industriales como un motor clave para atraer inversión extranjera. Sin embargo, la mayoría de las estrategias de promoción siguen ancladas en la narrativa tradicional de "políticas preferenciales + costo de factores", ignorando la dinámica de crecimiento endógeno de las propias redes industriales. Un estudio reciente publicado en Humanities and Social Sciences Communications, basado en un seguimiento de tres años a doce aldeas rurales a lo largo de antiguos caminos en el distrito de Fuyang, Hangzhou, China, propone un modelo de desarrollo endógeno centrado en la vinculación industrial. Aunque el estudio se centra en el desarrollo rural, ofrece una lógica subyacente valiosa para la promoción de clústeres industriales: un clúster verdaderamente atractivo no es producto de la acumulación de políticas, sino el resultado de la evolución colaborativa de las industrias.
El dilema de la promoción tradicional de clústeres industriales
La vía tradicional para promover clústeres industriales suele girar en torno a una única industria ventajosa: el gobierno local delimita un parque, ofrece exenciones fiscales, subsidia la construcción de infraestructura y luego atrae inversión externa. Este modelo de "atracción puntual de inversiones" fue útil en las primeras etapas de la industrialización, pero hoy, con la profunda reestructuración de las cadenas industriales globales, su eficacia está disminuyendo.
El problema central radica en tres malentendidos.
Primero, se da más peso a los recursos externos que a las conexiones internas. Muchas agencias de promoción están acostumbradas a buscar nuevas empresas desde fuera, pero ignoran la transferencia tecnológica, las relaciones de oferta y demanda y las redes de colaboración entre las empresas existentes. Un clúster sin vínculos internos no es más que una aglomeración geográfica de empresas, incapaz de generar un círculo virtuoso de retroalimentación positiva.
Segundo, se prioriza una única industria y se descuida la colaboración intersectorial. Equiparar un clúster con un sector específico hace que los recursos políticos se concentren excesivamente en un solo punto, mientras se descuidan los servicios relacionados, la investigación y el desarrollo, y las industrias complementarias. Cuando cambia el entorno externo, el clúster carece de amortiguadores y cae fácilmente en el declive.
Tercero, se enfatiza la acción de atraer inversiones y se descuida la construcción del ecosistema. El trabajo de promoción suele medirse por el "número de acuerdos firmados" o los "fondos efectivamente desembolsados", ignorando la tasa de supervivencia, el potencial de crecimiento y el arraigo de las empresas después de su instalación. El resultado es "atraerlas, pero no retenerlas ni hacerlas crecer".
Estos problemas son comunes a escala mundial. Y la investigación sobre las antiguas aldeas rurales de China precisamente revela una variable ignorada: la vinculación industrial.
Del "impulso externo" al "crecimiento endógeno": un giro global
A nivel mundial, la comprensión de los clústeres por parte de las agencias de desarrollo económico está experimentando un cambio profundo. La tradicional "teoría de la localización industrial" enfatizaba los costos y el transporte, mientras que la moderna "teoría del ecosistema industrial" subraya la complementariedad entre los participantes, los flujos de conocimiento y la eficiencia colectiva. En los proyectos de asistencia técnica de organismos como el Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), el "desarrollo de clústeres" ha pasado de ser una mera actividad de atracción de inversiones a un proceso de "mejora industrial y construcción de redes organizativas".La investigación china antes mencionada ofrece un paradigma a microescala. Ese estudio divide las industrias rurales en industrias centrales, industrias relacionadas e industrias irradiantes. Las industrias centrales son la base económica de la región; las industrias relacionadas proporcionan apoyo técnico y de servicios; y las industrias irradiantes difunden los beneficios a la comunidad en general. El estudio descubre que la cooperación entre estos tres tipos de industrias puede crear un «efecto de sinergia industrial» y promover el crecimiento endógeno mediante el empleo local. Los investigadores proponen además que la articulación entre aldeas y entre industrias es más resiliente que el desarrollo aislado de una sola aldea.
Este hallazgo coincide con las prácticas mundiales ampliamente reconocidas de clústeres industriales. La región italiana de Emilia-Romaña es famosa por sus agrupaciones de pequeñas y medianas empresas; su competitividad no proviene de una única gran empresa, sino de la red industrial formada por cientos de empresas familiares interrelacionadas. El estado alemán de Baden-Wurtemberg, por su parte, integra mediante su «política de clústeres industriales» a proveedores, instituciones de investigación y centros de formación de los sectores mecánico, electrónico y automotriz en un mismo sistema de innovación. La estrategia japonesa de «revitalización regional» también enfatiza el uso de las «industrias relacionadas» dentro de la región como vínculo para cultivar un ecosistema industrial capaz de sostenerse por sí mismo.
Lo común a estos casos es que la promoción de clústeres no se centra en vender un «lugar», sino en construir una «relación». A los inversores no solo les preocupan los costos y las políticas, sino también si, una vez establecidos, podrán integrarse rápidamente en la red de colaboración local, acceder a socios corriente arriba y corriente abajo, reserva de talento y apoyo a la innovación.
Un marco reutilizable de tres fases
Sobre la base de la experiencia internacional antes mencionada y de las lecciones del estudio rural, proponemos un «modelo de promoción de clústeres industriales en tres fases» aplicable a las agencias de promoción de inversiones.
Primera fase: diagnóstico de interrelación industrial. La agencia promotora debe, en primer lugar, identificar las industrias centrales de la región y trazar sistemáticamente el mapa de sus vínculos con las industrias relacionadas e irradiantes. Esto exige ir más allá de la clasificación sectorial tradicional y reinterpretar la estructura económica local desde las perspectivas de la cadena de valor, la cadena de suministro y la cadena de innovación. Las preguntas clave incluyen: ¿cómo son las relaciones de transacción entre las empresas centrales? ¿Circulan localmente el conocimiento y la tecnología? ¿Qué eslabones de apoyo presentan vacíos? ¿Qué industrias relacionadas aún no se han incorporado a la narrativa del clúster?
La «articulación entre aldeas» mencionada en el estudio nos sugiere que los agentes de la interrelación industrial no son necesariamente empresas dentro de la misma unidad geográfica. La colaboración industrial entre jurisdicciones administrativas puede lograrse mediante el uso compartido de infraestructura, la formación conjunta de talento y la exploración conjunta de mercados.
Segunda fase: construcción de una plataforma de colaboración. Tras el diagnóstico, la agencia promotora debe construir proactivamente plataformas que faciliten la articulación. Esto incluye: establecer un comité de colaboración industrial en el que empresarios, instituciones de investigación y organizaciones intermediarias participen conjuntamente en la gobernanza del clúster; crear mecanismos de intercambio de datos para reducir la asimetría de información entre empresas; y desarrollar servicios públicos regionales, como centros comunes de pruebas, centros de formación y laboratorios de innovación. Lo más importante es reorientar los recursos políticos desde los «subsidios punto a punto» hacia los «incentivos de vínculo», por ejemplo brindando apoyo adicional a proyectos conjuntos de I+D y proyectos de localización de cadenas de suministro.La dificultad de esta etapa radica en coordinar intereses. Las agencias de promoción deben desempeñar el papel de «empresarios institucionales», guiando la participación de todas las partes y garantizando que las pequeñas empresas también puedan obtener beneficios de la colaboración, en lugar de que estos sean monopolizados por grandes empresas o gobiernos locales.
Tercera fase: comunicación narrativa integral. La promoción de clústeres industriales debe finalmente concretarse en la comunicación de promoción de inversiones. Las herramientas de comunicación tradicionales son los manuales de atracción de inversiones y las conferencias de promoción, pero la nueva fase requiere diseñar una «narrativa de clúster» (cluster story). No se trata de enumerar directorios de empresas, sino de contar una historia dinámica sobre cómo funciona el ecosistema industrial y cómo crea valor. Los puntos clave de la narrativa incluyen: cómo los distintos eslabones del clúster logran sinergias; cómo la mano de obra local y los recursos de innovación respaldan el desarrollo empresarial; y cómo la cooperación interregional amplía el tamaño del mercado.
El concepto de «industrias de irradiación» de la investigación sobre las aldeas de los antiguos caminos de China merece ser tomado como referencia: en la comunicación, no solo se debe mostrar la fortaleza de las industrias centrales, sino también el impulso positivo del clúster a las comunidades, el medio ambiente y la economía regional. Esto ayuda a atraer a inversores a largo plazo que valoran los criterios ESG.
Al implementar este modelo, se debe prestar especial atención a dos riesgos.
En primer lugar, evitar la réplica de «talla única». Las bases industriales y los contextos culturales de las diferentes regiones varían enormemente; el marco de tres fases solo ofrece una ruta de reflexión, no un menú prefabricado.
En segundo lugar, evitar el «sobrediseño». La planificación de clústeres industriales liderada por el gobierno puede desvincularse de la realidad del mercado. Las agencias de promoción deben mantenerse abiertas y permitir que las relaciones industriales evolucionen espontáneamente, en lugar de imponer una planificación forzada.
La lógica del crecimiento endógeno en la era digital
Las nuevas herramientas tecnológicas están cambiando la forma de promover los clústeres industriales. El análisis de mapas industriales impulsado por inteligencia artificial puede identificar en tiempo real las relaciones industriales y las dinámicas de inversión a nivel mundial, ayudando a las agencias de promoción de inversiones (IPA) a localizar con mayor precisión a los inversores potenciales. Las plataformas de datos pueden cuantificar la «densidad de red» del clúster, lo que permite que las decisiones de promoción pasen de estar impulsadas por la experiencia a estar impulsadas por los datos.
Al mismo tiempo, las cadenas de valor globales están experimentando una reestructuración. Los riesgos geopolíticos impulsan a las empresas multinacionales a buscar la diversificación de sus cadenas de suministro, y la resiliencia se convierte en un factor importante en la selección de ubicaciones. Un clúster con capacidad de interconexión endógena puede ofrecer un suministro más estable, lo que en sí mismo constituye un poderoso atractivo para la atracción de inversiones.
Para los países y regiones en desarrollo, el modelo de crecimiento endógeno es especialmente importante. Aquellas regiones periféricas que carecen de grandes proyectos de inversión pueden generar atractivo para el capital externo mediante el cultivo de relaciones industriales locales, el desarrollo de recursos característicos y la promoción de la cooperación entre aldeas y entre pueblos. La experiencia de las aldeas de los antiguos caminos de China demuestra que la interconexión industrial puede fortalecer la capacidad de desarrollo autónomo de una región ante la falta de intervención externa; este punto merece que más agencias de promoción de inversiones (IPA) lo estudien y aprovechen en profundidad.
Conclusión
La promoción de clústeres industriales está pasando del «marketing territorial» a la era de la «construcción de ecosistemas». La era de depender únicamente de incentivos de suelo y fiscales ha quedado atrás; la competitividad futura proviene de la capacidad de autoorganización de las redes industriales. La mayor inspiración que nos brinda la investigación sobre las aldeas de los antiguos caminos de China no es la elección de industrias específicas, sino la perspectiva para ver el desarrollo: cuando se forman vínculos reales entre empresas, entre sectores y entre regiones, el crecimiento económico adquiere un motor interno.Los profesionales de la promoción de inversiones necesitan actualizar su combinación de capacidades, transformándose de «explicadores de políticas» a «arquitectos de ecosistemas». Esto requiere una investigación industrial más sólida, un pensamiento en red más agudo, y la firmeza de estar dispuestos a cultivar relaciones a largo plazo con paciencia, sin perseguir logros políticos a corto plazo. El próximo salto en la promoción de los clústeres industriales globales no es una mejor publicidad, sino una vinculación más real.